lunes, 23 de marzo de 2015

Una generación frustrada o ¿es posible sobrevivir sin “posits”?



Ser joven, mujer, desempleada y militante son las cuatro interseccionalidades que me joden la vida, xD. O cuatro identidades que me definen y determinan el día a día, aunque no sepa exactamente en qué orden colocarlas. Sí se a cuál le dedico más tiempo, y de eso, más o menos, es de lo que quiero hablar hoy.


Por un lado de la frustración que genera un país sin empleo (especialmente para sus jóvenes y sus mujeres) unido a la frustración que genera que el activismo que dedicamos a luchar por ese país sin empleo no nos deje tiempo para buscar empleo. Esta sencilla y paradójica situación la sufrimos más del 80% de las personas que veo habitualmente a lo largo de la semana.


Ni se trata de un país sin empleo sin más (anda que no hay cosas que cambiar), ni se trata simplemente de tener un trabajo. De lo que estoy hablando es de la posibilidad de tener un proyecto de vida, la oportunidad de desarrollarte profesional y personalmente, de sentir que creces, que aprendes… de esa búsqueda peregrina y angustiosa por encontrar algo nuevo, algo que te motive. 

Sin embargo mandas currículums (si la militancia te lo permite), lees alguna cosa (si no tienes muchas reuniones ese día) y no recibes contestación, ni siquiera a veces para realizar un voluntariado, en el mejor de los casos te piden perdón pero, “es que en esta ocasión, no han  podido contar contigo”.

Llega un momento, en que no sabes muy bien si es que eres torpe buscando, que no le dedicas tiempo suficiente o si lo que está ahí fuera está tan mal que te ves en la tesitura de irte fuera del país o quedarte luchando por intentar cambiar esto. Te encuentras de pronto, con esa horrible sensación de estar estancada, de no saber muy bien qué sabes o para qué sirves, de no saber muy bien a qué quieres dedicarle tus horas, tu vida, de esa inseguridad que te frustra y te desmotiva.


Mientras tanto le echas horas y horas a una militancia que no siempre es agradecida, que de hecho a veces es muy desagradecida, y hay baches, desilusiones… y te preguntas ¿Por qué no priorizaré? ¿Será posible organizar mejor mi tiempo? Y a veces hay peleas e incertidumbres,  decepciones, pero sigues ahí, porque es donde hay que estar. Entonces es cuando necesitas los posits, xD.



La teoría está más clara, la dificultad está en llevarlo a la práctica. Encontrar el equilibrio entre la militancia y tu vida, tu futuro. Vivimos tiempos difíciles en nuestras organizaciones, tiempos de cambio, y hay que gestionar procesos difíciles. La Unidad Popular se presenta como imprescindible, pero nuestras organizaciones se resisten al cambio. Quitando a quienes nunca debieron estar en una organización de izquierdas, por desgracia demasiadas, hay militancia a la que no culpo; los cambios son difíciles y da miedo. La lealtad y la tradición de lucha de muchas de las que ahora nos encontramos en esta tesitura son valores importantes, valores que no deben perderse por personalismos arribistas. Pero hay que entender el momento político en el que nos encontramos y no pensar en nosotras mismas sino en lo que creemos mejor para el futuro de este país.

Hay gente que no es capaz de entender que la organización debe estar al servicio de la estrategia, y no al revés. Y esto no debería ser difícil de compartir, el problema aparece cuando las estrategias son distintas, cuando de hecho, has convertido tu organización en tu estrategia.

A diferencia de otras no creo tener siempre la razón, la incertidumbre, la duda y el desgaste interno y personal son por desgracia compañeros de este viaje. Un viaje en el que tendremos que debatir mucho, que no será nada fácil, dónde perderemos compañeros y compañeras, pero dónde podamos cada vez ir teniendo más clara esa estrategia, nuestra misión y nuestra visión de futuro. Una visión que tiene que ser compartida en la que tendremos que ser muchas pues sino no tendrá sentido. Una visión en la que podamos dejar de ser una generación frustrada, un país en el que podamos vivir dignamente, dónde podamos combinar nuestra vida personal y profesional con un activismo social que ilusione. El activismo social por el que todas entramos a militar, no el de juego de tronos.


Un nuevo país dónde quepamos todas las mujeres, jóvenes, activistas, militantes y de nuevo ilusionadas. 

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