domingo, 24 de enero de 2016

"A ¿cuatro bandas?: el nuevo escenario político español"

El 20D trajo consigo un escenario inédito en la historia reciente de España. La entrada de nuevos actores, el mayor equilibrio en la correlación de fuerzas y la polarización respecto a temas relevantes impone nuevas lógicas de relación en la esfera política. 

El panorama político-institucional español ha estado más movido en los últimos tres días que en los últimos 15 años. Tras el órdago lanzado por Pablo Iglesias el pasado Viernes, el presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy se ha retirado tácticamente de lo que parecía lo más lógico: someterse el primero, como candidato más votado, a una sesión de investidura. 

Estos dos movimientos, el de Podemos y el del Partido Popular, ya nos muestran una de las claves de este nuevo tiempo: el tacticismo. Se acabó la época de las mayorías absolutas, la negociación será clave en esta nueva etapa; sin embargo, no parece que la lógica que se esté imponiendo sea la del diálogo, sino más bien la del tira y afloja a través de titulares y maniobras partidistas.   



El PSOE tiene ahora la pelota en su tejado, de momento trata de mantener la dignidad hablando con Ciudadanos, partido que votaría “no” a cualquier gobierno con Podemos. La jugada de estos últimos ha sido brillante desde el punto de vista estratégico. Toman la iniciativa y marcan la agenda política, si les sale bien formaran parte de un teórico “gobierno del cambio”, si el PSOE lo rechaza serán ellos quienes impidieron un gobierno progresista y prefirieron pactar con la derecha. Si se repiten elecciones, también es bueno para los de Iglesias que, de paso, aceleran las contradicciones internas en el partido socialista.




Otra de las claves de la legislatura será que el fin del bipartidismo no conduce necesariamente a una partida entre cuatro. Los principales partidos a nivel nacional, además de negociar entre ellos se verán obligados a tener muy en cuenta a otras formaciones que pueden llegar a sumar hasta 60 escaños. Esta cuestión afecta especialmente a la formación morada, que tendrá que negociar con sus socios en Valencia, Galicia y Cataluña, actores diferenciados que no dejarán ser fagocitados por Podemos a cualquier precio. El papel de ERC, DiL y PNV también será clave, así como la cuestión nacional, 50 diputados (sumando confluencias y nacionalistas) que pueden determinar en un momento dado diferentes mayorías.


Llegamos a esta situación tras unos años de dura crisis económica y duras reformas. La eclosión de nuevas fuerzas políticas es consecuencia del anhelo de regeneración democrática que reclamaba la sociedad civil ya desde el 15M. La posibilidad de tener una ciudadanía que siga activa y politizada dependerá de lo que hagan en el presente y en el futuro los diferentes actores.

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