sábado, 14 de abril de 2018

Lo Imposible


Después de 4 meses sólo una cosa ha cambiado, ahora sí estamos en plena batalla...


Nos he reconocido. 

Era uno de esos ensueños que, a pesar de utilizar toda la escenografía onírica habitual, son una continuación de nuestra vida real y en los que nos damos cuenta de ideas que siguen teniendo un valor después de despertar...

Todo era raro, no encajaban, venían de mundos diferentes, la extraña pareja que diría Ismael serrano, ella morena y frágil, graciosa y pequeña; él todo un señor, su vida, sus rarezas, su forma de ver la vida, su encanto.
Algo pasó: hoteles, copas, reuniones, vino, sexo, restaurantes a los que ella no estaba acostumbrada. No parecía real, un paréntesis, entre mesa y mesa, reuniones y manifestaciones; de pronto, la evasión era la vida real. Aunque eso era demasiado importante para discutirlo.

Él siempre le decía que sólo había un objetivo en la vida: ser feliz, que todo lo que hiciéramos tendría que estar encaminado a eso, pues “sólo hay una vida, y no podemos permitirnos el lujo de desperdiciarla”. Eso le encantaba de él, que viviera cada momento como si fuese único, que viviesen el ahora, siempre.
Ella tenía sus historias, justo antes de conocerle había empezado a tener algo con otra persona. Sin embargo, nunca prescindió de ningún laberinto, incluso los que amenazaban con un callejón sin salida. Él le prometió que todo sería sencillo, ella sabía que no era así; pero en su idealismo, no le importó, pues sabía que las revoluciones, siempre se producen en los callejones sin salida.

“La sociedad y las personas, deben juzgarse por su capacidad para hacer que la gente sea feliz”. En todas las historias llega el momento en el que algo se complica, el pasado irrumpe, como suele hacer en estos casos, de forma extraordinaria, a incordiar. Pero aún no están en ese punto, aún no comenzó la pelea. Un campo de batalla donde sólo ganas cuando te arrasa el enemigo. 

Nunca hay que pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente. Nunca nada más que en el siguiente. 

Ella sólo quería una cosa: acaríciame, y sigue haciéndolo fácil ;) 


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